Mi hermana me ha llamado hoy. Ella vive en Pekín y cada semana cuando publico un post, busca un momento del día tranquilo, se prepara un café y se sienta delante del ordenador a leerlo.

Mi último post, Ramadán de balcón a balcón, le ha encantado. Ella hizo Ramadán el año pasado. No es musulmana pero siempre le había atraído vivir y sentir esa experiencia. Por aquel entonces, vivía en Estados Unidos y su versión de Iftar, la cena del atardecer, solía consistir en ensaladas y hamburguesas. Una versión bastante más comedida y, muy a su pesar, menos fascinante que el Iftar tradicional.

Cenas no musulmanas estadounidenses de Ramadán vs Iftar musulmán de Ramadán

De momento se ha prometido a sí misma que la próxima vez que lo haga, será rodeada de las personas adecuadas, aquellas que conozcan las recetas tradicionales.  A parte de esta nueva determinación, el post le generó una curiosidad; por qué se rompe el ayuno con dátiles y no otro alimento. He pensado que a vosotros también os podría interesar, así que aquí va.

Resulta que romper el ayuno con dátiles forma parte de las enseñanzas del Profeta Mahoma:

“Cuando estén ayunando, deberán romper el ayuno con dátiles; pero si no puede conseguirlos, entonces (deberá romper su ayuno) con agua, porque el agua es purificadora”. Abu Dawood: 975

Los dátiles son de gran importancia entre los musulmanes. En el Corán se cita hasta en 20 ocasiones, y son la fruta predilecta para la tahneek, la tradición de frotar algo dulce en la boca del recién nacido.

Además, más allá del simbolismo, tiene una función muy práctica: es de fácil digestión y ayuda a elevar rápidamente los niveles de glucosa tras un día de ayuno. Por todo ello, es el protagonista omnipresente en Ramadán.

«Y tira hacia ti el tronco de la palmera y caerán sobre tí dátiles maduros y frescos, come y bebe, y confórtate con lo que Allah te ha dado (Corán 19:25)»

¡Ramadán Mubarak!

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