Mi familia y yo fuimos a pasear por la costa en Old Jaffa. Aquel viernes por la mañana había un mercado de artistas. Me paré durante más de diez minutos a admirar una pieza hecha de arcilla. Se titulaba “las siete especies” y me recordaba al tiempo que pasé en Tzfat. Allí en el pasillo del hostal tenían el mismo cuadro. Esta artesanía era increíblemente bonita y, desafortunadamente para mí, cara. Seguimos caminando por el mercado, pero yo no paraba de pensar en lo preciosa que era y lo que me removía al mirarla. A la vuelta, me detuve nuevamente y la compré. Entendí que esa obra de arte estaba destinada a convertirse en la pieza central de mi cocina. Y que, con el paso del tiempo, yo la miraría, y recordaría el momento de mi vida en el que de decidí que, de la cocina, el arte y las letras haría surgir todo un nuevo mundo.

En la pieza que me llevé vienen representadas “las siete especies” de Israel. Se consideran los siete alimentos con los que Di-s bendecía la tierra prometida para el pueblo hebreo. Éstas eran: el trigo, la cebada, el vino, los higos, las granadas, el aceite y aquí viene lo mejor, el séptimo de la discordia: los dátiles.  

En realidad, le he puesto un tono algo dramático, ya que desconozco si en algún momento ha causado discordia. Sin embargo, a mí, sí me provocó mucha curiosidad, y ahora os explico la razón.

La consideración de estas 7 especies emblemáticas de Israel tiene su origen en la Biblia. En el libro Deuteronomio, se detalla así:

7 Porque Jehová tu Di-s te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; 8 tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel;

Deuteronomio 8:7-8 – Versión Reina Valera

En estos versículos se define los alimentos que encontrarían en abundancia al llegar a la tierra prometida. Al menos en esta versión bíblica, ponía claramente “y de miel”. ¿Por qué entonces venía representado en todas partes los dátiles en su lugar?

Foto de Mona Mok en Unsplash

Primero, pensé que podía deberse a un tema de versiones y traducciones. Busqué lo mismos versículos en diferentes traducciones de la Biblia, pero en todas ellas venía la palabra miel. Por ejemplo, en la versión King James, en inglés:

8:8 A land of wheat, and barley, and vines, and fig trees, and pomegranates; a land of oil olive, and honey.

Visto lo visto, me dije a mí misma que tenía que acercarme lo más posible a la raíz para tratar de entenderlo. Así que lo encontré en hebreo, lo traduje palabra a palabra y confirmé su significado con una amiga israelí.

ארץ חטה ושערה
Tierra trigo y cebada
וגפן ותאנה ורמון
Y viña, e higos, y granada
ארץ־זית שמן ודבש
Tierra de oliva grasa y miel

Nuevamente, ahí estaba en hebreo dvashmiel.

La teoría es que la definición de miel en la época bíblica se refería a un sirope obtenido al hervir dátiles y no a la miel que conocemos proveniente de las abejas.

Sin embargo, ¿quién y cómo llegó a esa conclusión? La reflexión está recogida en la Mishná, donde se encuentra el legado oral de los rabinos. En ella, concretamente en el tratado de Bikkurim que significa “primeros frutos”, se describe, discute y especifica cómo deben hacerse las ofrendas en primicia en el Templo. Al referirse a las siete especies, se concluye que dvash debía ser “miel o sirope de dátiles”, de los cuáles sí podía tomarse una porción de la primera cosecha sembrada por ellos, y otorgarla como ofrenda (Éxodo 34:16). Al ser imprescindible para la ofrenda que fuese parte de la cosecha sembrada y no tomada de ninguna otra forma, se daba por imposible que pudiese tratarse de miel que, en caso de encontrarse, era salvaje y no válida como ofrenda (Jueces 14).

Ahora bien, resulta que la interpretación llevada a cabo en la Mishná tuvo lugar entre quinientos y mil años después de la Biblia. Y una gran diferencia entre esos dos momentos históricos es que, en el momento de la Mishná, el tratado de Bikkurim, las palmeras de dátiles abundaban por doquier pero no existía la apicultura.

En cambio, en un estudio arqueológico publicado en el 2008 se descubrió que en la época bíblica existía la apicultura. Esto podría significar que sí se “cosechaba” miel y que por lo tanto en época bíblica podría haber sido una ofrenda legítima. De ser cierto que la miel se cosechaba, dvash, habría sido tan válida como la granada o los higos para ofrecer en el Templo. Esto indicaría que en Deuteronomio su referencia a la miel, era a la miel de abejas y no al sirope de dátiles.

Mi conclusión, es que no puedo decir que los dátiles no sean merecedores de un alto aprecio, pero sí me atrevería a decir que en ciertas festividades podrían incluirlos justo al lado de la miel.

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