Algunos ya conoceréis a Olivia de la entrevista en la que hablamos sobre alimentación ecológica, sostenibilidad y medio ambiente. Hoy podéis disfrutar de la segunda parte en la que saboreamos un poco del mundo y disfrutamos del acercamiento que nos regala la comida.

Mi primera pregunta, querida Olivia, siempre es: si fueses un plato, ¿qué plato serías?

Hace unos años habría respondido sin dudar que sería un sencillo plato de lasaña con verduras y espolvoreada con parmesano y nuez moscada. Hoy mis gustos han cambiado y si yo fuera un plato, sería un pollo de granja asado al horno y crujiente, simplemente condimentado con un poco de mantequilla, pimienta y sal.

Aún y siendo muy joven has vivido y viajado por un sinfín de países. Cuéntame, qué 3 platos de alrededor del mundo son tus favoritos.

En Siria, me encantaron los Kebbe (o Kibbeh) que son una especie de croqueta rellena en forma de limón. Son a base de bulgur, carne picada, cebolla, perejil, menta y especias. Se sirven con yogur natural o ensalada Fattouch (hecha con pepinos y tomates). ¡Una delicia!

En Malasia siempre fue una alegría disfrutar de un Roti Canai. Es un pan plano, de hojaldre y muy graso que se sirve con un dhal (curry de lentejas) o cualquier otro curry picante. Es un plato reconfortante y muy nutritivo.

En el Sur de la India me encantaron los Idlis para el desayuno:  son esponjosos pequeños pasteles redondos hechos al vapor con arroz fermentado y pasta de lentejas. En general se sirven con Sambhar (sopa hecha con lentejas, especias, vegetales y hierbas). Era una comida muy agradable después de una larga sesión de yoga y meditación.

Kibbeh por Insatiablemunch

Idlis con Sambar y Chutney de coco

Roti Canai por Geoff Peters

¿Consideras que gracias a la gastronomía te resultó más fácil conectar con la cultura de otros países?

Sí, creo que la comida permite un verdadero acercamiento entre culturas porque comer es un acto simbólico y social, que forma parte de una familia, que a su vez está inmersa en una historia, una sociedad, una tradición y unos valores morales.

Los alimentos reflejan la identidad colectiva de un país: alimentarse es un acto que evoluciona según las presiones sociales y las modas, pero también según las tendencias y necesidades personales. Cada vez que viajaba, me sentía más integrada una vez que entendía la forma en que la gente del país comía, sus gustos, sus hábitos.

Requiere un poco de adaptación: hay que probar nuevos platos, atreverse a probar sabores sorprendentes y a veces en momentos diferentes a los que uno está acostumbrado. Para mí eso representa un paso hacia el otro y lo encuentro fundamental. Además, siempre ha sido un inmenso placer tratar de sumergirme en las costumbres alimenticias de los diferentes países en los que he vivido o viajado.

Al respecto de esto, recuerdo como una vez me explicabas la forma concienzuda en la que debías lavar las hortalizas cuando vivías en Siria para evitar infecciones. Como bien sabemos el acceso a ciertos alimentos o la seguridad alimentaria varía mucho entre diferentes áreas del mundo ¿Crees que a través de la comida se puede retratar el estado en el que se encuentra un país?

Sí, lo creo sinceramente y me temo que alimentar al mundo es sólo una cuestión política. Cada país debería ser capaz de garantizar su propia seguridad alimentaria. Este parece un objetivo imposible para muchos países pobres y parece innecesario para los países ricos. Parece que no haya solución sencilla y es muy preocupante.

Creo que la comida permite un verdadero acercamiento entre culturas porque comer es un acto simbólico y social, que forma parte de una familia, que a su vez está inmersa en una historia, una sociedad, una tradición y unos valores morales“.

¿Crees que tus vivencias en otros países han influido en qué desarrolles un especial interés por valorar y cuidar de la tierra, o siempre lo has sentido así?

Pasé mis primeros años de infancia en el campo, corriendo por los prados con mi perro, trepando a los árboles y bebiendo la leche caliente de las vacas a la hora de ordeñar en la granja vecina. El sabor que define mi infancia es el de leche y cerezas. Teníamos un cerezo en el jardín y de niña pasaba largas horas en los huecos de sus ramas recogiendo y degustando sus cerezas templadas por el calor del principio de verano. Fue una época que me marcó y es cierto que todavía necesito regularmente escapar de la ciudad para recuperar mi conexión con la tierra. 

Luego, viajar me ha mostrado la diversidad de nuestros climas, de nuestros campos y de nuestros desiertos y he comprendido que la naturaleza es lo más preciado que tenemos para la supervivencia de nuestra especie y que es nuestro deber respetarla. Hoy trato de hacer mi pequeña parte en el esfuerzo común que es la salud de nuestro planeta: vendo productos orgánicos así como a granel para evitar al máximo los envases de plástico, trato de concienciar a mis clientes de la importancia de elegir productos locales o de comercio justo. Y en casa, trato de limitar mis residuos y reciclar tanto como sea posible. No tengo coche y prefiero el transporte público. ¡Estas son medidas fáciles de poner en práctica y me gustaría que todos pudieran hacer lo mismo!

Por otro lado, tanto tu bagaje, tu curiosidad como tu proyecto Xoc’Olive te han hecho una gran conocedora de exquisiteces. Al ser originariamente de Francia, ¿nos podrías recomendar el mejor queso y vino francés?

Me gustan mucho los quesos de cabra y de oveja, que son más digeribles que los de vaca. El Roquefort es uno de mis quesos favoritos, está hecho de leche de oveja cruda y tiene un sabor fuerte y cremoso. Pero a decir la verdad, ¡soy una gran amante de muchísimos quesos y podría nombrar decenas de ellos que me gustan especialmente!

Mi vino francés favorito es el Sancerre blanco. Se produce en los viñedos de la  Loira en el Noroeste de Francia. Se sirve frío y va muy bien con el pescado, los mariscos, las carnes blancas y los quesos de cabra. Pero como para los quesos, podría nombrar decenas de buenos vinos franceses…

¿Hay alguno en España que también te haya robado el corazón?

¡Sí! ¡Me encanta el Manchego curado por su sabor afrutado! También descubrí el queso Mató que no conocía y me gusta especialmente el de cabra o de oveja. Me encanta su sabor fresco y puedo comerlo a cualquier hora del día, con o sin miel.

En España descubrí el vino tinto Ribeira del Duero. Es un vino intenso y equilibrado que nunca me decepciona y que va muy bien con la carne roja.

¿Y qué sabor describiría tu paso por Barcelona?

¡El sabor de los boquerones en vinagre! Me encantan cada vez que voy de tapas. Ligeros y frescos, pero al mismo tiempo muy nutritivos: ¡una delicia!

Ahora que el verano se acerca ¿qué sabor describiría las vacaciones?

¿Las vacaciones? ¿Honestamente? Creo que cada sabor alimenta mi mente, mi cuerpo y mis sentidos de manera única, así que para las vacaciones deseo una explosión de todos los sabores. ¡Y ahora mismo, tengo muchas ganas de vacaciones!

¿Sino tuvieses limitaciones de ningún tipo, que sueño gastronómico cumplirías?

Ahora que he descubierto el placer y la necesidad de comer carne, mi sueño gastronómico de cada día sería poder servir a las personas que amo una carne alimentada con pasto de la que conozco el origen y que sé que el animal ha sido criado y sacrificado con respeto. Esto es algo muy importante para mí. Me siento muy agradecida de que la naturaleza nos brinde la oportunidad de alimentarnos antes de que nosotros mismos nos transformemos en pequeños granos de polvo para alimentar el círculo de la vida.

En cuanto a la experiencia concreta que me gustaría vivir: He residido en varios países musulmanes, pero nunca tuve la oportunidad de participar en un Eid el Kebir. ¡Debo decir que en esa época era una vegetariana convencida! Es el sacrificio de una cabra o una oveja. Una parte de su carne está reservada para las personas necesitadas, otra parte para el entorno (amigos, vecinos…), y la última parte se comparte en la familia, con el fin de respetar los valores de esta fiesta, a saber, la ayuda mutua y el compartir. 

De verdad, hoy es una celebración en la que me sentiría muy honorada de participar.

Como siempre, gracias Olivia.

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