“Tzfat, sábado por la tarde. En la planta baja del hostal se encuentra el salón comedor dotado con una gran mesa central para celebrar Kabbalat Shabat y donde se sirve el café a primera hora de la mañana. A estas horas, Shabbat ya ha finalizado y alrededor de la mesa, hay un grupo de jóvenes tomando pan de una gran bolsa de plástico.

La curiosidad, cómo no, ya asoma entre mis labios y pregunto: ¿Dónde habéis encontrado esto, es para que lo comamos nosotros?

Es una bolsa con los restos de Jalá que no se han vendido esta mañana, la verdad es que hemos supuesto que no habría problema en comerlo, como ya sabrás al ser sagrado no se puede tirar y aquí hay mucho, mucho Jalá.”

A lo largo de los dos meses que pasé recorriendo Israel hice una buena colección de momentos y sabores. Entre los cuales apareció Tzfat con una textura única. Esta pequeña ciudad en el norte de Israel, llena de colores vivos, artistas y cuevas místicas es considerado el lugar de origen de la Cábala. Para definir la Cábala utilizaré las palabras de otra persona que conocí en el desierto: “Imagina una serie de puntos como, por ejemplo, las bombillas de papel decorativas de verano. Las bolas de colores serían la Torá, y los hilos que las unen la Cábala. Es por así decirlo, aquello que encuentras escondido entre los capítulos principales y que a su vez da sentido a la estructura entera.”

Su visión de lo que era y representaba la Cábala me fascinó hasta tal punto que me planté en Tzfat pocos días más tarde. Quería adentrarme más en esa parte indescriptible, la parte más oculta de una historia que une y moldea.

Ciudad del norte de Israel Tzfat o Safed – Por Emmanuel Dyan

Honestamente, en los pocos días que estuve no me hice catedrática en Cábala, pero fue entre los libros de la biblioteca en Tzfat donde encontré el gran simbolismo y profundidad de lo que a mis ojos anteriormente había sido sólo un bonito pan.

Muchos sabréis lo que es y lo que le hace tan característico, pero puede que otros todavía ni siquiera sepáis de lo que estoy hablando. Hoy os voy a enseñar un alimento que está hecho a base de harina y rezos.

El jalá es un tipo de pan trenzado que está presente los viernes en todas las panaderías de Israel. Todo el mundo se hace con uno ya que es indispensable para dar la bienvenida a Shabbat. De éste existen muchas variedades. La más común la alargada trenza de 3 partes, también la doble hecha con 6 o algunas redondeadas que recuerdan pequeñas flores.

Esta elaboración trenzada simboliza que, a pesar de las diferencias, representadas por cada una de las partes, todos somos uno y vivimos desde la unidad para servir a Di-s.

Ya habréis intuido o adivinado al inicio que la espiritualidad y el judaísmo van a estar muy presentes a lo largo de todo el post. Y por ello especialmente os invito a quedaros hasta el final, a conocer más sobre aquello que desconocéis y ser capaces de ver y sentir lo que otros ven y sienten.

Además del simbolismo de este pan, el propio hecho de hacer jalá constituye una de las principales mitzvah de las mujeres.

Las mitzvot, en pluralson el equivalente a los mandamientos. Las 613 mitzvot que deben cumplir los judíos observantes están recogidas en la halajá. De hecho, se denominan judíos observantes a aquellos que observan las mitzvot.

Aunque existen diferencias en su obligatoriedad dependiendo de si se trata de hombre o mujer, existen tres mitzvot que se ha adjudicado tradicionalmente a la mujer. Estas son: la separación de jalá (que entenderéis en un momento), encender las velas de Shabbat y la niddah que es la separación por menstruación.

Por descontado, imaginaréis y haréis bien imaginando que las ramas reformistas y liberales del judaísmo tienen mucho que decir acerca de la atribución de dichas mitzvot a las mujeres y todavía más acerca de las mitzvot que se les niega, como el estudio de la Torá (1). En cualquier caso, no es menos cierto que la larga tradición sigue marcando que a día de hoy sea la mujer la encargada de la mitzvah que atañe al jalá aunque cualquier adulto podría llevarlo a cabo de ser necesario.ja

¿Y en qué consiste la mitzvah de Hafrashat Jalá? Literalmente significa la separación de jalá. Cómo habéis visto jalá es el nombre que recibe el pan, pero también es la denominación de la porción que se separa de la masa antes de hornearla. Dicha porción representa una ofrenda a Di-s establecida en los versículos de Números 15:17-21

17 Después el SEÑOR habló a Moisés, diciendo: 18 Habla a los hijos de Israel, y diles: “Cuando entréis en la tierra adonde os llevo, 19 será que cuando comáis de la comida de la tierra, elevaréis una ofrenda al SEÑOR. 20 “De las primicias de vuestra masa elevaréis una torta como ofrenda; como la ofrenda de la era, así la elevaréis. 21 “De las primicias de vuestra masa daréis al SEÑOR una ofrenda por vuestras generaciones.

Originalmente la ofrenda se llevaba a cabo en el Templo consagrando su uso a los Cohanim. No obstante, ante la destrucción del segundo Templo se mantuvo la mitzvah como símbolo de redención y con la esperanza de la construcción del nuevo templo pero cambiando la forma de llevarla a cabo. A día de hoy, esta sería la forma de hacerlo: una vez la harina y la parte líquida forman una única masa, se recita la siguiente bendición:

Transliteración de la bendición en hebreo: ba-ruj atá ado- eloheinu melej ha olam, asher kidshanu vemitvotá vetzivanu, le hafrish jalá.

Traducción: Bendito eres Tú, Di-s, nuestro Señor, Rey del Universo, Quien nos santificó con Sus preceptos y nos ordenó separar jalá.

Tras ella, se separa la porción de jalá del tamaño de una oliva, aunque sin suponer nunca menos de 1/24 de la masa total, y se quema puesto que ante la falta del Templo está prohibido cualquier otro uso de esta ofrenda sagrada. Generalmente se calcina en el horno siempre y cuando sea el único alimento en su interior, o bien directamente sobre las llamas envuelto en aluminio.

La bienvenida del Shabbat el viernes por la noche cuenta con dos porciones de jalá representando la doble ración de maná que Di-s enviaba al pueblo de Israel en viernes cuando deambulaba por el desierto. Así mismo se presenta tapado con una tela y sobre una tabla recordando el rocío que envolvía el maná y lo mantenía fresco.

La cena de Shabbat transcurriría así: encendiendo las velas con una bendición, recitando la bienvenida de Shabbat, la bendición del vino, Kiddush y del pan, Hamotzi.

Jalá – por Foto Rieth

La mitzvah de jalá es un momento espiritual donde se recuerda la unidad del todo más allá de la diversidad, se agradece y se crea un espacio de comunión con Di-s, presente y venerado en la ofrenda.

De hecho, a día de hoy, existen muchos hogares no ultraortodoxos, que no observan la halajá pero que en cambio siguen íntimamente ligados a la tradiciones como el jalá y la bienvenida de Shabbat donde encuentran su propia definición de unidad y se reencuentran con sus raíces.

Tal es el caso de Gabrielle, que en su tesis de máster “Jalá y su papel en la identidad de los judíos americanos” comparte su propia vivencia con las siguientes palabras (2):

“Mi identidad judía nunca fue sobre la halajá, la Torá o incluso Di-s. Fue sobre el hogar, la comida, la unidad, el amor y la inspiración para seguir aprendiendo más. Pan Challah, en su deliciosa forma, es una de mis conexiones con mi identidad judía”.

En definitiva, otro ejemplo más de como alrededor de una mesa se forman comunidades, lazos e identidad. Recordándonos que en un plato hay mucho más que comida.

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