La masa empieza a dorarse, las pequeñas porciones redondeadas aumentan ligeramente su tamaño, y todo presagia que tendrán la textura idónea.

Tras escurrirlas ligeramente, se agujerean con la ayuda de un cuchillo. Por supuesto, lo ideal es utilizar una boquilla, pero a falta de ella el resultado es increíblemente parecido, resultón y satisfactorio.

La mermelada, como marca la tradición, debe no solo rellenar sino también salir rebosante por la superficie que quedará delicadamente decorada con el azúcar glasé.

Sufganiot y latkes en Old Jaffa Israel por The In Story

Estamos ante los sufganiot, la preparación dulce y frita típica de Hanukkah que cuenta con millones de adeptos en Israel y alrededor del mundo.

Si buscáis sobre ella, encontraréis siempre dos conceptos clave: Fiesta de las Luces y Fritura. Esta asociación se debe a lo que seguro muchos conocéis, el milagro tras la reconquista del segundo templo a mano de los macabeos. En la nueva consagración judía, se preparó un altar con la menorah. Aún y contando con aceite para encenderla durante tan sólo un día, el aceite duró ocho días. Este es el milagro consagrado y rememorado a través de las frituras, por el rol del aceite, y las velas, la luz, durante Hannukah.

Y lo cierto es que, de una forma u otra, esta preparación está íntimamente ligada a la celebración y el triunfo judaico. Otro ejemplo de ello es su mención en el libro apócrifo de Judit. En él los sufganiot aparecen durante el festejo tras vencer a los griegos. Sobre ello escribí hace un tiempo cuando la vida me puso entre las cuerdas alemanas con sus berlinesas de carnaval y los sufganiot israelís.

Hoy, en honor al renombre del proyecto por The Ingredients of Our Story, no puedo sino hacer hincapié en las palabras de Esther Fleisacher acerca de Hannukah, un relato sobre unión, dulzura y familiaridad:

“Cada día se aumentaba una vela, hasta  que  el  octavo  día  se  completaban  ocho.  Era  un  espectáculo  hermoso.  El resplandor de la Janukía y el del rostro de la abuela eran uno. Había solemnidad en sus gestos  cuando  llevaba  a  cabo  el  ritual  del  encendido,  inmediatamente  después  de  la puesta  del  sol.  Algo  se  tocaba  en  mí  con  profundidad. […] Después pasábamos a comer las sufganiot,  preparadas  por  ella  para  la  ocasión. Y antes  de  que  mis  primos  y  yo  nos  abalanzáramos  a coger  las  bolitas  de  masa  rellenas  de  mermelada,  la abuela advertía: “De a cuatro para cada uno”

A continuación, os dejo la receta, que espero os sirva de una forma u otra para iluminar vuestros días:

INGREDIENTES

La masa empieza a dorarse, las pequeñas porciones redondeadas aumentan ligeramente su tamaño, y todo presagia que tendrán la textura idónea.

ELABORACIÓN

El truco universal para preparaciones con levadura es avivar la levadura en un líquido templado. En este caso, la mezclaremos en el vaso de leche templada.

A continuación, mezclaremos en un bol el resto de ingredientes: harina, azúcar, sal, huevo y mantequilla. Iremos batiendo o mezclando con la ayuda de un tenedor hasta ir formando una masa más o menos homogénea. En ese momento, empezaremos a introducir poco a poco y sin dejar de batir la leche templada con la levadura.

Cuando la masa sea maleable y homogénea, amasaremos en una superficie previamente enharinada durante unos 7 o 10 minutos. Tras ello, dejaremos reposar la masa en el bol embadurnado en aceite 1 hora y media o 2 horas.

Pasado ese tiempo, extenderemos la masa con un grosor de menos de medio centímetro. Separaremos los futuros sufganiot con la ayuda de un molde circular o a falta de él con un vaso de cristal. Existen en internet tamaños recomendados de unos 3 cm pero los sufganiot de 5 – 7 cm son más vistosos, queda a vuestra elección si buscáis discreción o un grandilocuente donut hannukiano.

Una vez separados los futuros sufganiot, los dejaremos reposar unos 20 minutos más. Transcurrido ese tiempo los freiremos aproximadamente un minuto a lado y lado.

Para el relleno podemos servirnos de un cuchillo para hacer el agujero que rellenaremos con mermelada de fresa o con el relleno de nuestra elección.

La decoración final vendrá de la mano del azúcar glasé. Et voilà, tendremos listos los sufganiot para celebrar Hanukkah, Navidad, o una merienda real o virtual con amigos.

Diciembre en Haifa, Israel

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