El sol todavía no ha salido pero el día amanece. Son las 4 am y el libro sagrado Guru Granth Sahib, legado directo del fundador del sijismo Gurú Nanak, es transportado desde el majestuoso edificio blanco hasta la sala central del Templo Dorado.

Allí, en la sala central, velarán por él cientos de peregrinos y visitantes venidos de todas partes al son del ininterrumpido Kirtan, el canto devocional.

De igual forma, el langar, el comedor sij, recibirá a lo largo del día a todo aquel que esté hambriento al son de la máquina de hacer chapatis. Su vestíbulo siempre hace gala de una decoración única: gente paciente y afable esperando su turno. Cada vez que las puertas se abren, cientos de personas entran y se sientan en el suelo en organizadas filas.

Cada uno lleva consigo una bandeja de thali que los voluntarios, cargados con grandes ollas de curries y bandejas con montones de chapati, se encargan de llenar.

Langar de Amritsar

Más allá de la incesante actividad, el langar también destaca por su atmósfera única: limbo entre la cotidianeidad de un domingo en familia y el descubrimiento de una experiencia insólita.

Es bajo esa misma luz que al acabar la comida uno mismo puede remangarse y ayudar a limpiar platos, pelar patatas, calentar ollas, junto a completos desconocidos y a cualquier hora de la mañana o de la madrugada.

El motor siempre está en marcha para atender a los siguientes comensales. Así como la máquina de hacer chapatis más grande del mundo (o que al menos lo parece).

Ésta ocupa toda una sala inundada por una suave polvareda blanquecina. Culpable, la harina, que ocupa una cuarta parte de la sala amontonada en columnas de sacos. Ésta se introduce en la máquina, que por sí sola la mezclará con el agua, la amasará, aplanará y dividirá en los más de 50.000 chapatis diarios que se sirven a diario en el langar del Templo Dorado de Amritsar.

Máquina de hacer Chapatis en el templo Dorado de Amritsar

Y es que la cocina del Templo Dorado es el fiel reflejo de uno de los pilares fundamentales del sijismo: abierta a todos, sin diferencias, sin importar casta, género o riqueza.

Fiel testigo de la esencia del Templo y el sijismo, de la unidad y la igualdad.

“Todos los seres y criaturas son suyos, Él pertenece a todos”

Guru Granth Sahib 425

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