Un Ramadán de balcón a balcón

Gracias a la nueva sociabilización de cuarentena, he tenido el placer de descubrir Libia. Cada tarde cuando salía al balcón coincidía con unas niñas alegres y dicharacheras en el balcón del edificio contiguo. La media sonrisa y el saludo lejano dio paso al clásico: y tú, ¿cómo te llamas? Poco a poco, la discreción y compostura se […]